jueves, 16 de junio de 2016

EL PAÍS               ¿QUE PASARÍA SI.....?



1-Me he sentado en la taza del inodoro de un aseo público 

Nada comparado a lo que pasa si tira de la cisterna con la tapa levantada: esta es la verdadera fuente de dispersión de bacterias. Sentarse quizá no haya sido la mejor idea, pero no tienen por qué saltar las alarmas, si su salud está en buen estado y el baño está más o menos limpio, probablemente habrá salido ileso. “Una persona sana que entre en un aseo público que mantenga unas condiciones de higiene normales, tiene una probabilidad bajísima de sufrir una infección [se siente o no]", contó a BUENAVIDA Miguel Vicente, presidente de la división de Bacteriología y Microbiología Aplicada de la International Union of Microbiological Societies (IUMS). ¿Y qué pasa en el baño de casa? Pues que, casi con toda seguridad, está más limpio que su teléfono móvil: mientras que el asiento de un inodoro medio contiene unas 50 bacterias fecales por cada 6,45 cm cuadrados, su 'smartphone' multiplica la cifra por 10.

2-He salido del baño sin lavarme las manos 

En este caso, debería darse la vuelta directo hasta el grifo. Aunque quizá este descuido le parece más inocuo, no se confunda, es todo lo contrario. Sobre todo si hemos usado un aseo que echaba de menos una buena limpieza, "las probabilidades de sufrir una infección aumentan. Gran parte de las infecciones intestinales se transmiten por vía digestiva, con los alimentos contaminados o con la suciedad de nuestras manos si han entrado en contacto con las heces de un enfermo”, añadía Miguel Vicente. No debemos olvidarnos de este gesto aunque no hayamos tocado la taza, puesto que, como explicaba el experto, hay numerosas superficies cotidianas, como grifos y encimeras, que albergan todo tipo de gérmenes.

3-Se me ha caido el chupete de mi hijo y no lo he hervido 

Si todos los habitantes de su casa gozan de buena salud, no se preocupe en absoluto: aclararlo bajo el grifo es suficiente. Según la hipótesis de la higiene, los niños que crecen cerca de granjas o en una familia numerosa (el contagio de enfermedades entre hermanos es lo más común), desarrollan un mejor sistema inmunológico. Aunque considera que no hay que dar ningún paso atrás en los avances en cuanto a higiene, Francisco Guarner, presidente de la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos, contaba a BUENAVIDA que no se debería “abusar de la esterilización cuando realmente no hay un foco patógeno en la familia”. Es decir, para el experto, mientras no haya un enfermo en casa, es innecesario lavar los textiles con lejía o hervir los chupetes del crío. Y "conviene aumentar el contacto con la naturaleza”.
4-Me he comido un bocata que se ha caido al suelo

 Mientras que no se le haya caído en el parque, que nada le enturbie el disfrute de su almuerzo. Jesús Rodríguez Huertas, director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada, contaba que las bacterias patógenas se transfieren de las superficies lisas con polvo al alimento, pero “el ser humano tiene contacto diario con bacterias y polvo”, por lo que comer lo que rozó el suelo del hogar “no tiene ninguna importancia” en cuanto a la toxicología de los alimentos. Y remarcaba, para que quedara claro lo intrascendente del accidente: “Si se cae el bocadillo en casa, yo se lo daría a mi hijo sin ningún remordimiento”. Eso sí, hablamos de una superficie que sepamos que está suficientemente limpia, si sucede en una granja, donde puede haber restos orgánicos, mejor tirarlo a la basura.

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